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Rincón de Ailene y Miguel Án

SÁBADO

Hoy es sábado. Salgo de trabajar de noche y la jornada laboral no ha sido muy gratificante, de modo que para que Ailene y Pilar no sufran mi previsible mal talante, me pongo los cascos y enchufo la aspiradora. Cuando termino, como veo que sigo un poco destemplado cojo la lista de la compra y me voy al súper. Al Maxi Día, para más señas. Llevo mi bolsa de tela, una muy fuerte, por aquello de que hay que ser ecológico y huir de las bolsas de plástico, prohibidas en varios países por la cantidad de contaminación que producen y energía que consumen. Entro en el supermercado y me dice una empleada que no puedo hacer la compra con esa bolsa, que para eso están los carritos y las cestas, que es la política de la empresa. Yo le digo que no he visto en ningún sitio que prohíban la entrada de bolsas de tela. Es la política de la empresa. La chica dice que me da la razón, que no lo ve lógico, pero es la política de la empresa. Hago caso omiso, claro, y continúo con mi bolsa de lona comprando dos mallas de judías verdes (por cierto, casi el doble de caras en el Día que en el Lidl, 1,72 euros contra 0,58 euros), zanahorias, yogures Día (algo más baratos que en el Lidl y sensiblemente mejores que los de la marca Hacendado) y me vuelvo a tropezar con la chica. Política de la empresa. Ya lo sé. Me dice que me entiende pero que le van a llamar la atención a ella si no la ven dándome la paliza con el tema de la bolsa. Así que le digo que me llevo mi propia bolsa por varios motivos. Primero, por ecología. Segundo, porque el Día no destaca precisamente por la limpieza de sus instalaciones, toda vez que en una ocasión eché mano de un carrito rojo de la compra y me pringué la mano de algo que parecía yogur y que sigo sin saber y sin querer saber qué era. Tercero, que el Día hace muy bien en cobrar tres céntimos por sus bolsas, porque eso disuade a mucha gente de cargar con ellas como si fueran caramelos aunque no las necesiten, pero que ya que las cobran deberían ofrecerlas sin publicidad de la empresa, porque al cliente nadie lo recompensa por pasear el nombre del supermercado por la calle. Cuarto, por ver si cunde el ejemplo y la gente al ver que cada vez somos más los que llevamos nuestras bolsas a la compra se anima a hacer lo mismo, como se ha hecho toda la vida de Dios hasta hace unos años. Es la política de la empresa, insiste. Y pienso que la pobre, que trabaja más horas que un reloj y cobra un sueldo que asquearía a un mileurista, teniendo que acercarse al supermercado incluso algún domingo que otro para comprobar las cámaras frigoríficias, con unas condiciones laborales, en suma, leoninas, demasiado me está aguantando el rollo. Pongo la mejor de mis caras, que hoy no es muy esperanzadora, y le digo que no se preocupe, que si en la caja veo a alguna encargada le diré que me ha llamado la atención y le echaré la charla edificante a ella. Me mira raro. Demás hace la pobre, porque yo ahora me voy a mi casa y a ella le quedan muchas horas de reponer, aguantar al público, a su encargada y al sursum corda. En la caja no veo a nadie. La cobradora me dice que la tarjeta ahorro que llevo no se corresponde con los cupones descuento, de manera que dejo de ahorrarme 18 céntimos en una compra de 11,42 euros. Menos mal que me encuentro una moneda de dos euros en el suelo, y eso endereza un poco el día. Llego a casa, y como todavía me noto desacompasado cojo las bolsas de plástico, las de papel y el vidrio y me voy a los contenedores de reciclaje. Pilar me dice que ya se ocupa ella, que tiene que salir con el coche y no le cuesta nada, pero prefiero caminar un poco y así no me enfado con Ailene, que está viendo La Bella Durmiente en lugar de memorizar la lista de verbos irregulares ingleses y repasar las medidas propuestas por el Gobierno y la oposición para hacer frente a la crisis. Como siga así de gandula tendremos que internarla en algún colegio privado.

LA JUSTICIA ESPAÑOLA

No es cuestión de ser oportunista, pero a raíz del último artículo que escribí aquí he recibido seis correos electrónicos de amigos  o conocidos en los que me contaban historias increíbles relacionadas con el mundo de la justicia española. No es consuelo, por supuesto, pero al menos uno se siente más normal en un ambiente en el que no todos ven al rey del cuento completamente vestido. Además de lo que relata Puri en su comentario del escrito anterior, los sucedidos que me han hecho llegar no tienen desperdicio alguno. Por suerte ninguno de ellos acaba en muerte, como en el caso de la niña onubense Mari Luz, pero dan a entender lo vendidos que estamos y a lo que conduce un sistema judicial cogido con alfileres, y no precisamente por falta de leyes, quizás por todo lo contrario, por su exceso rayano a la casuistica. Con un poco de sentido común se acortarían los marmotretos legislativos, seguro.

UNA HISTORIA REAL

Tengo un amigo que acaba de perder un juicio. Así fue la cosa. El año pasado se estaba duchando en unas instalaciones municipales, desnudo de cintura para arriba y de cintura para abajo, al igual que otros tantos hombres y jóvenes, después de haber hecho deporte. En ésas llega un señor con una niñita a la que sienta en los bancos al efecto, frente  a las duchas de los caballeros, en el interio del recinto. Mi amigo, tras cubrirse, le llama la atención al señor, que era el padre de la niña, menos mal. Y el señor se le encara. Mi amigo le exige al señor que saque a la niña de allí cuanto antes, que aquel espectáculo no es el más apropiado para una criatura de esa edad. Y el señor se pone más chulo todavía. No llegaron a las manos, y no lo hicieron porque estaba delante la niña, me apuesto el cuello. Mi amigo pide la correspondiente hoja de reclamaciones, pone el grito en el cielo y verde al energúmeno al que no le importa dejar a la hija en medio de hombres desnudos mientras él se asea. Bueno, pues con la hoja de reclamaciones alguien se hizo un cucurucho de papel. Y el señor presentó  contra mi amigo una denuncia por amenazas. El señor era guardia civil, luego se supo. Resultado: condena de multa sustanciosa que tendrá que abonar mi amigo. El señor puede seguir llevando a su hija al vestuario masculino porque no tiene con quién dejarla, no hay ninguna ley que lo prohíba. Porque lo de la decencia y el sentido común ya no se estila en los tribunales, parece ser.

AGUA, Y NUNCA PEOR DICHO

AGUA, Y NUNCA PEOR DICHO

Mi padre se volvió a llevar otro chasco con la cuestión del premio literario, pero yo me lo he pasado en grande todo el fin de semana en las playas de Santoña, ensayando para ser modelo. Ésta va a ser la tapa de mi book titulado Chini Green 2008.

UNA CONFIDENCIA

Me acaban de comunicar que he quedado finalista en un premio literario dotado con seis mil euros. Somos tres autores en liza y en breve se dilucidará el ganador. Para los finalistas sólo hay una placa. Me tocará recorrerme media España para asistir a la gala literaria y componer la mejor de mis mejores sonrisas cuando vuelva a oír como vencedor absoluto el nombre de alguno de mis compañeros. Cada vez me va costando más  disimular la decepción, y es que este año ya llevo cuatro certámenes literarios de bastante enjundia en los que nos convocan a los finalistas para que sirvamos de corifeos al ganador, y cuando el concurso es al lado de tu casa pues te da igual, pero cuando tienes que cambiar turnos de trabajo para asistir, gastarte dinero en algún hotel para pasar la noche, etc, etc., la gracia es mínima. Ya os contaré el resultado muy pronto, y ojalá en esta ocasión me podáis ver junto a Ailene presumiendo de premio.

SOBRE DUILIO Y EL EZCRITOR

Hace poco Blogia, que es quien cede el espacio para realizar éste y otros muchos blogs, nos brindó a sus usuarios la posibilidad de conocer nuestras propias estadísticas, abiertas al público en general (están al final de esta página). Gracias a ellas sabemos cuánta gente visita nuestra página, de dónde proceden las visitas y cuáles son los artículos más visitados. Para mi sorpresa el que más lo ha sido es ¿Dónde están los tres mil euros de Duilio? Así ya me explico por qué mucha gente pregunta con relativa frecuencia acerca del tema. Hay poco que aclarar. Repetición de repetición. Rafael Fernández, el Ezcritor, a quien conozco personalmente y tengo por valleinclanesco personaje y bellísima persona, donó a Acumán medio millón de pesetas cuando ganó el premio al mejor blog. Lo prometió y lo hizo, sin más publicidad que la que él estimó oportuna, y si se conoció la noticia también se debió a que desde Acumán se quiso agradecer y publicitar tan meritoria acción. Duilio, por el contrario, se dio bombo y platillo antes de ganar el mismo concurso en una edición posterior diciendo públicamente que donaría ese dinero, y para asegurarse de que su autopublicidad no caía en saco roto contactó con varias ONGs y asociaciones benéficas para  dejar entrever que ellas serías las beneficiarias, hablándonos de que su blog estaba bien situado y que si queríamos visitarlo por si encontrábamos algo hiriente y no queríamos tener ningún tipo de relación con el asunto, estábamos en nuestro derecho. Con esta simpleza supongo que se ganaría unas cuantas visitas a su blog y elevaría las estadísticas. El caso es que Duilio ganó y el dinero se lo metió en el bolsillo sin dar más explicaciones. Quienes se las pidieron obtuvieron la callada por respuesta cuando no algún insulto.

Y todavía hay quien comenta que es imposible que alguien de la sensibilidad que demuestra Duilio en su blog haya hecho algo así, mientras que también le parece increíble que alguien tan zafio como Rafael Fernández  pudiese mostrarse tan generoso.  Mi conclusión es que a la gente, si hay algo que tenerle en cuenta -que cada día lo dudo más-, no es lo que diga, sino lo que haga. Y Rafa Fernández sigue mereciendo todo mi reconocimiento.

CUATRO AMARGURAS REUNIDAS

Nada más levantarme leo en el periódico que el Comité Olímpico Internacional prohibió a los deportistas españoles que lucieran ningún tipo de distintivo luctuoso con motivo de la tragedia aérea en la pista de Barajas. Y los directivos españoles agacharon la cabeza, pidieron perdón por aquellos que, sin contar con su parecer, se habían atrevido a ponerse un crespón o a hacer algún tipo de declaración al respecto, y prometieron que no se volvería a repetir. Todo, supongo, para no enfadar a los mandamases supremos y evitar que peligre la candidatura española para los juegos del 2016. Si para conseguir que los Juegos Olímpicos se celebren en España hay que plegarse a desprópositos como ése, mejor que no veamos pasar jamás por aquí la antorcha olímpica.

Leo también que el Ayuntamiento de Toledo destina casi 300000 euros a proyectos de cooperación. Aplaudo y me alegro. Sigo leyendo. De esa cantidad casi 50000 euros va para Triángulo, una Fundación que a la vez es ONG dedicada a la igualdad social de "gais" -así lo escriben ellos-  y lesbianas. ¡Pues vaya un proyecto de cooperación! Por esa misma regla de tres deberían de haber destinado otra partida para las mujeres maltratadas, por ejemplo, o para el colectivo de transexuales. No digo que las asociaciones de homosexuales no se merezcan subvenciones -al igual que las tienen las asociaciones de vecinos, de grupos de folk, culturales, etc-, pero constituirse como ONG me parece una tomadura de pelo impresionante, y aceptar dinero que debería ser para cooperación otra mayor. En los ayuntamiento, ya en casi todos, hay concejalías, o negociados, o como quiera que se llame, que se dedican a la igualdad de género, a la integración, cosas tan de moda yque poca efectividad real tienen y sirven casi exclusivamente para gastar dinero en quienes ocupan los cargos que atienden este tema; de ahí tendría que salir el dinero para la Fundación Triángulo, no del área de Cooperación al Desarrollo. Y esto lo entiende cualquiera. Es la segunda vez que hablo de política en poco tiempo, y me temo que no será la última. Yo, en pleno uso de mis facultades mentales -no muchas-, afirmo: que la política en materia de solidaridad del Ayuntamiento de Toledo es igual de nefasta durante el mandato actual del PSOE como durante el anterior del PP. Ambos grupos toman a la ciudadanía por débiles mentales, y lo malo es que pocos, o casi nadie, lo denuncia. Por motivos literarios coincidí hace meses con un miembro de Triángulo, y hasta él me confesaba que ya se les estaba acabando la imaginación a la hora de rellenar solicitudes de subvenciones para su colectivo. Omitió decir, pero se rió, que también se les estaba acabando la imaginación a la hora de emplear todo el dinero que recibían de parte de las Administraciones Públicas. ¡Creemos la Fundación Cuadrado para la integración social de heterosexuales y heterosexualas! ¡Hinchémonos a pedir subvenciones! Bueno, me callo.

Mi mujer me recuerda que siguen sin llamarme las chicas de FRACAMAN, las encargadas de gestionarme un premio de FARCAMA, la Feria de Artesanía de Castilla La Mancha, consistente en un fin de semana en una casa rural. Llevo intentando disfrutarlo desde octubre pasado, y con la de antes de ayer son veintitrés llamadas las que he hecho para ver por qué no puedo hacer efectivo el premio. Las amables señoritas me dicen que sin falta me llaman al día siguiente y me lo solucionan, y ni una sola vez lo han hecho. Lo peor es que la oficina está en Talavera y no voy a ir allí a ciscarme en sus muertos por la poca vergüenza que tienen para conmigo y el toreo que me traen.

Me entero de que la Duquesa de Alba se casa. ¡Y todavía no he recibido la invitación y no tengo qué ponerme!

CÓMO CARGARSE LA BELLEZA DEL LENGUAJE

Acabo de leer los últimos cuentos que me habían encomendado los organizadores de un certamen literario del que soy jurado, unos sesenta, más o menos. Hace un par de semanas me di otro buen atracón en un evento similar. Y mi pena va en aumento. No porque no haya calidad en muchos de los trabajos, sino porque ya se detecta con una intensidad alarmantemente creciente la estupidez que patrocinaron los políticos y que está calando en los literatos (o aprendices de literatos, como yo). Me parece perfecto -bueno, no me lo parece, pero queda bien decirlo-, que en los discursos de ministros y asimilables cuando se utilice un nombre que posea femenino también se emplee éste: ciudadanos y ciudadanas, españolas y españoles, hombres y mujeres, ancianos y ancianas..., ad infinitum. Pero cuando eso lo traspasas a la literatura el resultado es deplorable. Y ya digo, me he encontrado varios cuentos en los que se usa esto ("todos y todas las habitantes", "hombres y mujeres del país"...), quedando tan propio como un chimpancé con ballesta.  Me da miedo que alguna cabeza pensante, con el tiempo, decida gastarse millones en corregir el Quijote, pongo por caso, para que no resulte un libro machista. Todos los miembros y miembras de la comunidad literaria lo sentiríamos.

ARTÍCULOS DESEMPOLVADOS

He tenido el ordenador estropeado un tiempo, y al recuperarlo he decidido hacer limpieza de lo que quedaba en el disco duro, y me he encontrado un archivo con artículos que no se llegaron a publicar en su día en los diarios con los que he ido colaborando. Éste es uno de ellos.


JUAN MARSÉ Y SUS NARICES

Estoy creando un club de fans de Juan Marsé. Si alguien se quiere apuntar que se ponga en contacto con redacción. Desde que dimitió como jurado del Premio Planeta después de despacharse a gusto -bueno, para ser fieles a la verdad, se tuvo que callar muchas cosas que le podrían haber acarreado problemas legales- con el funcionamiento del premio, los seleccionados y los ganadores, le pongo velas por las noches, le rezo y envío SMS con su nombre seguido de las palabras “Ole tus narices” a números que me invento de puro contento.

Ya era hora de que alguien con solvencia dentro del mundo literario dijera en voz alta lo que tantos llevan pensando y callando desde hace muchos años, que el Premio Planeta, como tantos otros, es un fraude de marca mayor que empobrece a la literatura y enriquece a editoriales mastodónticas a las que preocupan tanto los buenos libros como a los toreros castellano-manchegos la cría del caracol soviético.

A veces ha ganado el Premio Planeta alguna novela que hacía enrojecer de vergüenza a quien la leía (La canción de Dorotea, entre otras, y conste que conozco a la autora, Rosa Regás, y como persona me parece un encanto), pero salvo los críticos insobornables (¿habrá cuatro en este país?) nadie decía ni mu. En esta ocasión hasta un miembro del jurado dice que la novela es mala, o sea, que será pésima. Pero aún así estas Navidades venderá cientos de ejemplares sólo por la propaganda que se le haga y por la buena presentación que ofrecen los Premios Planeta. Como consuelo estúpido queda pensar que ni la mitad de los libros que se vendan serán leídos, son regalos de compromiso, para quedar bien.

El caso es que no es el único premio que peca de esto, cada vez son más, y de forma más descarada. Este año, por ejemplo, el Premio Jaén de Novela Juvenil lo ha ganado Juan Madrid. Lo curioso es que a este premio deben concurrir novelas originales, inéditas y ser presentadas bajo seudónimo; pues bien, cinco meses antes de que se produjera el fallo del jurado Juan Madrid anunció el título de su última novela, su próxima publicación y sólo le faltó decir que ganaría tal premio. Cosas de la vida, esa novela que incumplía ocho de las seis bases, se alzó con el galardón. Y sigue sin pasar nada. Una curiosidad: una vez compartí velada literaria con Juan Madrid y se hartó de pontificar sobre la dignidad del escritor, de su compromiso con la justicia -creo que salió a relucir hasta su entrevista con el subcomandante Marcos, sus viajes a Chiapas, etc.-, y luego me sale por éstas. Por la boca muere el pez.

En otra ocasión la Diputación de Cuenca no me concedió un premio de novela sólo por la presión de una editorial, EDAF, y lo digo habiendo publicado después con ellos. Mi novela no incumplía ninguna de las bases; luego le dieron el premio a otra novela que llevaba publicada año y medio en Internet. Tampoco pasó nada. Tres veces me han pedido que actuase como jurado en premios literarios de cierta importancia (hablamos de un millón de pesetas como cuantías a conceder), en dos de ellos elegimos a la novela, en un caso, y al cuento, en otro, sin haber tenido tiempo de leer las obras seleccionadas al completo. Elegimos de oídas, por decirlo de algún modo, y la editorial que iba a publicar los trabajos premiados ya tenía maquetados los libros antes de producirse el fallo -de eso me enteré después-. Confieso que me callé como un cobarde porque me habían pagado bastante bien, me invitaron a una comida opípara y dejaron que me codeara con escritores españoles de primera fila. Pero al año siguiente decliné la invitación, y hasta hoy.

Viendo tal panorama me maravillan gestos como los de Juan Marsé.

 

MI PADRE ME SECUESTRA A LOS ENANOS

Mi yaya Rosario me regaló a Blancanieves con sus siete enanitos, todos muy preciosos, aunque Blancanieves era un poco mediana. Me la iban a traer los Reyes las Navidades pasadas, pero se equivocaron y en lugar de Blancanieves apareció Caperucita Roja, así que tenía ganas de tenerla con toda su recua. Pero ahora, cada vez que no quiero comer yo sola, mi padre me secuestra a uno de los enanos, y hasta que no me porto bien no lo libera. El más perjudicado es Mudito, que ya ha desaparecido varias veces. ¡Pobrecico!

PARA SER FELIZ

Si hubiese nacido manco valoraría mucho más poder abotonarme las camisas sin ayuda de nadie y sin perder varios minutos; consideraría una maravilla poder sentarme ante el ordenador y teclear, o enfrentarme a una guitarra, o un piano, o un clarinete, y arrancarle sonidos bonitos; me sentiría orgulloso de ser capaz de abrir las latas de sardinas en escabeche sin tener que molestar al vecino.

Si hubiese nacido ciego no consideraría las puestas del sol un engorro a la hora de conducir, ni escondería mis ojos con gafas oscuras incluso a las doce de la noche, ni derrocharía mis horas dejándome atontar por la televisión, ni consideraría una nadería que los demás se preocupasen de que no hubiese obras sin señalizar en las calles de la ciudad.

Si hubiese nacido sordo sabría que una simple radio es un universo fabuloso, que conversar incluso sobre trivialidades es infinitamente más gratificante que acertar una quiniela de catorce, que no hay mejor medicina para los males del alma que el verbo agradecido, que la Naturaleza habla en el lenguaje de Dios, que el llanto de los recién nacidos jamás de los jamases puede llegar a irritar.

Si hubiese nacido pobre sabría que girar un grifo y obtener agua limpia es casi magia, que comer de caliente a diario suena a utopía deliciosa, que poder enfermar de cualquier insignificancia sin miedo a morir es un lujo, que no escudriñar a todas horas el horizonte en busca de tormenta es posible, que amar a una mujer de forma gratuita, no por miedo a la soledad, al futuro, al acabamiento, es deseable.

Si hubiese nacido esclavo adoraría cada segundo de mi vida y no dejaría que nada ni nadie matase mi tiempo. Si hubiese nacido esclavo seleccionaría muchísimo más a mis amigos y revisaría mis aficiones.

Si hubiese nacido negro cuidaría al máximo mis expresiones y desterraría muchas de ellas: tener la negra, suerte negra, estar más negro que el futuro, trabajo de negros, buscarse marrones... Si hubiese nacido negro, o marroquí, o sudamericano sabría lo mucho que vale pasear por tu ciudad sin que la mayoría de las personas te miren con curiosidad o recelo.

Si hubiese nacido mujer no estimaría razonable que el embarazo fuese un lastre laboral. Y sabría calibrar en su justa medida el sabor de las lágrimas, el color de palabras como “gracias”, “lo siento”, la forma de las miradas, el sonido del pulso de las gentes a las que se ama.

Si hubiese nacido ateo nadie tendría que convencerme de que no confiar en Dios es una pataleta infantil que se prolonga más allá de la madurez o una falta clamorosa de inteligencia.

Si hubiese nacido enfermo aprendería a amar mi cuerpo y juzgaría pobres de espíritu a los que consumen deseos, energías, futuras frustraciones en gimnasios y clínicas de estética.

Pero como no nací manco, ni ciego, ni sordo, ni pobre, ni esclavo, ni negro, ni mujer, ni ateo ni enfermo me estoy perdiendo la inmensa riqueza que me ofrece la vida. Y sin darme cuenta. Quizás por eso no soy del todo feliz, porque quien más oportunidades tiene de ser feliz es el que menos las aprovecha.

SE BUSCA A LA FAMILIA GUTMANN

Hace años pasé un tiempo viviendo en Alemania con una familia encantadora, los Gutmann. Ellos me acogieron de forma altruista mientras yo trabajaba de igual modo en una lavandería industrial para una asociación benéfica. El padre era Hans, la madre Therese, y los tres hijos Anton, Thomas y Christine. Vivían en Otmaring, cerca de Friedberg, en la calle Arentinstrasse. Estuvimos carteándonos durante varios años, pero luego yo perdí el contacto, no sé si porque se cambiaron de dirección. El caso es que ahora tampoco conservo la dirección antigua. Los he buscado por internet, le he pedido ayuda a conocidos alemanes y a algunos otros que lo han intentado sin éxito. Así que, aprovecho este espacio, por si cayera la breva, y alguien los conociese. Si es así, hacédmelo saber y os recompensaré con una foto inédita de la neurona de Marujita Díaz.

EL SILBO DE LA OCARINA

EL SILBO DE LA OCARINA

Pues nada, que como el alcance de Libélula Ediciones no es tan amplio como el de la Editorial Planeta y seguramente este libro no sale reseñado en los dominicales de periódico alguno, me permito hacerle publicidad aquí. Es el último libro que he publicado, una recopilación de veinte relatos que me han ido premiando a lo largo de los años en distintos certámenes. El título original iba a ser "Relatos para amigos", pero con buen criterio Esperanza me sugirió el actual.

Que si os apetece leerlo y no queréis gastaros un duro enviadme un correo electrónico y os lo envío por internet en formato pdf. Y sin que tengáis que pagar canon digital.

ESCUELA EN PARAGUAY

ESCUELA  EN  PARAGUAY

Hace unos años Acumán financió la construcción de una Escuela en Caaguazú, en Paraguay. Pilar y yo tuvimos la suerte de viajar hasta allí y asistir a las obras del edificio, que es el que podéis ver en la foto. Con apenas doce mil euros se levantaron tres aulas, un despacho, unos aseos y una pequeña cocina, además del porche; y se equipó la escuela. Esta misma foto, ampliada, ha servido para ilustrar un libro que una ONG ha editado, y por ese motivo también ha servido para que un servidor discuta con una persona que desde las últimas elecciones tiene un cargo político en el Ayuntamiento de Toledo. Creo que nunca he escrito sobre política, y tengo la intención de seguir en esa línea. Soy tan de derechas como de izquierdas y lo que me resta lo dedico al centro. Sin embargo, esta buena señora me ha hecho reafirmarme en mi creencia de que a política casi nunca llega la gente más preparada, o mejor dicho, a política casi siempre llega la gente menos preparada. Me decía esta mocetona, en plan paternalista, que esa escuelita era el vivo ejemplo de un sistema paternalista que sirve para seguir explotando al Tercer Mundo en plan te doy unas migajas a cambio de una foto bonita para un libro. Ella apuesta por la concienciación. ¡Olé su arte! Y me viene a dar lecciones de concienciación a mí (que no digo que no las necesite, por supuesto, seguro que sí, pero no precisamente de ella). Y como ve que sigo manso y conciliador aprieta un poquito más las tuercas y se pone a presumir de la labor de concienciación que ha hecho desde que está en política y me saca a relucir su gran logro: el concierto solidario de Ana Belén en las Fiestas del Corpus de Toledo. ¡Agárrate que vienen curvas! Y yo sigo conciliador pero me da por hablar, y le digo que en aquel proyecto de Paraguay, tanto Pilar como yo aprovechamos nuestras vacaciones para dedicarlas a "supervisar" ese proyecto, que pagamos el viaje de nuestro bolsillo e hicimos un seguimiento del mismo bastante completo, intentando que no se despistase ni un céntimo, como así fue; que nos servimos de ese viaje para llevar un montón de material escolar y medicinas a comunidades indígenas de Paraguay, y vinimos cargados de artesanía para venderla en mercadillos y seguir así consiguiendo fondos para otros proyectos. Que no habíamos sido nosotros los que presumían de esa foto a cambio de migajas, sino una publicación financiada por un organismo político al que ella pertenecía. Bueno, le dije otras cuantas cosas más, pero lo principal y definitivo fue restregarle que el famoso concierto de Ana Belén con fines solidarios supuso una pérdida de 54.000 euros, ¡unos nueve millones de pesetas!, y que estaba plenamente convencido de que no había servido para concienciar a nadie, porque quien asistió al concierto lo hizo por escuchar a una cantante, no porque quisiese que en ese concierto lo concienciaran de la necesidad de restablecer el equilibrio económico entre los países. Y se indignó. Yo no entiendo nada. Se organiza un concierto a beneficio del Tercer Mundo, se venden todas las entradas y aún así se pierde dinero por lo que cobra la cantante. Eso sí que es utilizar el nombre de la solidaridad para hacerse fotos de libros o periódicos bonitos. Dada la cerrazón del personaje en cuestión abandoné el lugar antes de tenerle que decirle cuatro verdades de malos modos. Ella se quedó defendiendo ante otros tertulianos más complacientes que yo que ese dinero había que gastarlo de alguna manera, porque era de una partida que la anterior corporación no había empleado en no sé qué. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ya que estoy caliente os voy a contar un secreto. En Acumán recogemos libros de segunda mano, usados, que nos dan particulares, algunas bibliotecas, colegios, etc. ¿Sabéis qué libros son los que ya ni nos molestamos en almacenar? El Quijote, en la edición grotesca  e insultante que perpetró la Junta de Calamidades hace unos años para venderla al precio de un euro. Tiene unos márgenes y una letra tan pequeña que no hay quien aguante veinte páginas de su lectura. La gente se deshace de ellos como de los constipados; el segundo lugar lo ocupa el libro de los Discursos de José Bono, no los quieren ni en las bibliotecas. El tercer lugar me lo callo por vergüenza.  Hace varios años también discutí con otro cargo político a causa de otro libro. Se había editado en papel muy bueno y en edición carísima un libro recogiendo los detalles del viaje del Príncipe a Castilla La Mancha. Insinué que aquello me parecía un despilfarro de juzgado de guardia, una auténtica frivolidad (y eso que una de mis hermanas aparecía en el libro), y él dijo que todo eso era necesario e iba conformando la cultura política de una época. Pues estamos apañados.

Termino de escribir esto y me sube Pilar del buzón otro libro editado por el Ayuntamiento, papel de 110 gramos a color, plastificado... (un pastón), donde se alaban los muchos triunfos y avances que en estos meses de gobierno ha logrado en la ciudad. De edición ya voy entendiendo algo, y sé que cada libro de esos no ha costado menos de dos euros, a no ser que se haya hecho una tirada millonaria. Dos euros que se han ido depositando en los buzones para que a los cinco minutos acaben, en el mejor de los casos, en el contenedor del reciclaje. Los que aparecen en él guardarán varios ejemplares, claro. Fotos bonitas, como andamos sobrados y no tenemos ni para llegar al tan cacareado  0,7% para ayuda al desarrollo, pues editamos libritos autoadulatorios. Y lo malo es que los que había antes hacían lo mismo, si no editaban libritos te colocaban en el buzón un CD con sus muchos logros, y supongo que si dentro de tres años cambia el signo político los que vengan harán lo mismo. No es cuestión de ideologías, sino de sentido común, y, ya lo he dicho al principio, no son precisamente los que más sentido común derrochan quienes llegan al poder.

PAÍS DE TRACA

Esta semana he ido a donar sangre. Tiene mérito porque le tengo pánico a los dentistas y a las agujas. Hace seis años me decidí y ahí sigo, pasándolo peor que el que se tragó el paraguas cuando se cumplen los cuatro meses de margen entre donación y donación. Casi siempre que voy me atienden enseguida, porque en Toledo no se puede decir que la gente se de bofetadas a la hora de donar, sin embargo, esta última vez me tocó esperar. Había un señor donando plasma y otros tres recostados en la camilla donando sangre. Una multitud para lo que suele ser habitual. Los tres hombres eran amigos y habían ido a donar en grupo. Cuando me enteré de que lo hacían cumpliendo una promesa  no sabía si reír o llorar. Estaban donando porque España había ganado la Eurocopa. De traca, oye, de traca.

NOVELA CON PREMIO Y SORPRESA

Hace unos años en un concurso de novela negra premiaron un libro que, a pesar de que así estaba estipulado en las bases, el jurado decidió no publicar. La novela era muy buena, pero ofrecía mucha similitud con la etapa más oscura de un premio nobel de literatura español, una que decía relación con su pasado de censor. Y, claro, el jurado, velando por los intereses de la institución que convocaba el premio sugirió la no publicación para evitarse demandas o, en cualquier caso, problemas. Al final sí se publicó el libro, pero -dicen- con tantas variaciones y recortes que el parecido con el original era pura coincidencia.

A mí no me ha pasado eso. Recientemente he ganado un premio de novela y el jurado ha recomendado encarecidamente su publicación, incluso comprometió al organizador del certamen a hacerlo en la misma entrega de premios. Pero no va a ser posible. La novela es de trama picaresca, humorística (como concesión a mi prima Loli, que dice que mis novelas siempre acaban de modo trágico), y resulta que uno de los pícaros protagonistas es un sacerdote, y de Toledo además, y aparecen nombres e instituciones. Y..., bueno, que no habiendo necesidad de entrar en polémicas pues mejor no la publicamos. Si la quiero publicar yo, no hay problema, pero sin comprometer a ninguna institución. Ahí andamos. Y no entraba en mis planes gastarme unos dineros en publicar una novela que tampoco es nada del otro mundo, pero me está entrando el ansia de publicarla para poner bien claro que ha ganado el premio literario organizado por tal entidad, y hasta poner en la contraportada la fotografía de la sede de dicha entidad. En unos días decido si me meto en ese jardín.

UN TROFEO MUY BONITO

UN TROFEO MUY BONITO

Hace unos días mi padre se fue a Sevilla a recoger un premio de novela. Vino rezongando que le habían premiado una novela que no le iban a publicar, y que encima el dinero en metálico se lo iban a dar dentro de cien años, porque el patrocinador hacía efectivas la subvenciones al final del ejercicio, y no sé qué historias más de que le iba a pasar igual que con el Ayuntamiento de Totana. Bueno, lo cierto es que el trofeo es muy bonito, parece la paloma de la paz.

CARICATURA DE MI PRIMA

CARICATURA DE MI PRIMA

Como ya he acabado el cole y he aprobado todo (sólo me han puesto un "a veces" en inglés y en "orden y atención") puedo retomar el blog. Y os coloco la caricatura que mi prima Paty nos ha hecho a mi pobre padre y a mi, que va a serla cabecera del blog a partir de ahora. ¡Feliz verano!

ODÍN EN NAVAS DE JORQUERA

Lo que son las cosas. Hay pueblos que por carecer de atractivos o de notas peculiares habitan el limbo de la geografía. Si su tamaño es reducido hay mapas que ni los recogen. Algo así es lo que sucede con el pueblo de mi madre, Navas de Jorquera, en la Manchuela albaceteña. Décadas y décadas de olvido hasta que un hijo del pueblo se decide a erigirse en representante máximo de una nueva religión y se convierte en sumo sacerdote de la misma, administrando sus peculiares sacramentos en un viejo corral de ganado perdido en mitad de la nada y transformado de la noche a la mañana por obra y arte de Odín en templo mistérico.

Navas de Jorquera ya tiene sitio en la historia: es el único templo de España (y puede que del mundo entero) con templo odinita. A pesar de que el oráculo de Odín en esta tierra invita a carne a discreción a cuantos se acerquen a sus celebraciones, de momento, tras mucho bregar, sólo ha conseguido que un paisano empiece a pensárselo. Lo que son las cosas.

JOSÉ ANTONIO COBO, amigo.

A José Antonio Cobo lo conocía hace varios años cuando me invitaron a una mesa redonda en Madridejos, un pueblo de Toledo, acerca de solidaridad en calidad de representante de Acumán. Es la única vez que lo he visto en persona. Pero desde entonces nos hemos escrito mucho. Él me ha enviado con frecuencia sus escritos y ha colaborado con Acumán siempre que ha podido. Hoy me permito transcribiros algunos de sus mensajes con poesías incluidas:

¡Hola! Me llamo José Antonio Cobo Rodriguez y soy un joven de veintinueve años de edad usuario del Centro de Rehabilitación Psico-Social y Laboral (CRPSL) del Enfermo Mental de CONSUEGRA (Toledo), villa famosa entre otras cosas por su bella cresteria manchega del Cerro Calderico; Si bien soy del pueblo de al lado, MADRIDEJOS y miembro del grupo de Teatro aficionado ADEVIM (Alegría de Vivir de Mdjos.); Me gusta componer poesías y participar en Justas Poéticas de ámbito nacional aunque no he ganado por el momento ningún Premio/Galardón. Nací un otoñal 27 de septiembre de 1978, en el Hospital Virgen de la Salud de la capital toledana; así que cumplidos tengo ya 29 años por la gracia del Divino Salvador; Aunque soy madridejense.

Poesía encabezada con un conocidísimo refrán de la polvorienta estepa castellana -La Mancha-; Quien en el pasado año 2005 fue testigo del IV Centenario de la 1ª Edición de la conocidísima obra literaria que más ensalza a la vez de ser famosa:El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, de Don Miguel de Cervantes Saavedra; Es por eso que hago mención del Molino que ya es según la U.N.E.S.C.O., símbolo de paz, al igual que la paloma con su ramo de olivo. Por si quereís intercambiar opiniones e impresiones, mi e-mail es: j_a_cobo@hotmail.com.

Por San Bartolomé, el que no haya acabado en era, agua en él

Me da pena, por no decir lástima

veros hacinadas, arrinconadas

y medio olvidadas:

hoces, bielgos u horcas y empedradas trillas.

Alguien inventó una máquina veloz

y os desbanco junto al Molino de Viento;

por eso hoy que tengo tiempo, os cuento

un cuento ya que soy un poco lento:

Un Verano en un sembrado seco

-de un sitio y de un lugar concreto-

todo está repleto de segador@s

que con la hoz, el amarillo trigo cortan.

Lo atan en rubias gabillas espigadas

y en carros tirados por asnos

a las eras adoquinadas con piedras

el dorado cereal, es llevado.

Las trillas separan el grano maduro

de la áurea mies;

el tiempo es canicular tormenta,

Veinticuatro de Agosto es.

Comienza a llover a cántaros

y el haz se moja;

me acuerdo de áquel refrán y...

se empapan los lugareños castellanos.

Veros tras un otero y más campos;

me da lástima por no decir pena

después de un llano y más alcores

¡Ay! ¡Rastrojos de la estepa manchega!

 

 

Julio 05.Guadalajara.Crepitan las llamas

La alcarreña Castellano-Manchega

está en boca, habitantes de España.

Eco doloroso que aún resuena.

Miles de hectáreas arden. Ave rapaz

Dañino fin. Queman las estrellas:

Cela, Buero Vallejo y Santillana.

Que la catástrofe no se repita.

¡Estival fuego e hijo de parrilla!

También en el pasado año 2005 cuando se cumplian cuatrocientos años de la creación del Quixote famosa y gloriosa novela escrita por el ora manco en la batalla naval de Lepanto y ora Cautivo en la ciudad asgarena de Argel, que en esta Mancha sembró un vergel se produce este incidente que se convierte en grave accidente. Provincia que posee una comarca que comparte con la provincia conquense: La Alcarria; la cual produce una singular miel avalada por la única Denominación de Origen de Miel que hay en el país.

A las Malvas en flor

Epigrama: No se porque índole o razón

pero me han cautivado el corazón.

Por el mes era de Mayo

mes lluvioso y atípico;

Si haces del refranero castellano caso

se puede decir y es obvio:

"Cuando Marzo mayea;

Mayo, marcea."

He visto inaudito presente;

Varias miles y miles

de preciosas y moradas

tirando a rosáceas

flores de malva; En La mancha

que crecen y florecen en hiteras

de los aún verdes plantios de cereal;

Por el mes era de Mayo

cuando las abejas liban para sus colmenas.