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UN PREMIO LITERARIO DURO DE COBRARHace unos años me premiaron un cuento en el Ayuntamiento de Totana. El certamen literario se llamaba La Cárcel debido a que algún edificio emblemático del pueblo sirvió para ese fin durante un tiempo y luego quedó como orgullo arquitectónico. La dotación económica ascendía a 800 euros y publicación. No pude asistir al acto de entrega de premios y la secretaria me dijo que no importaba, que le diese el número de cuenta que me ingresaría el dinero y me enviarían el diploma y los ejemplares editados del cuento. Pasó una semana, un mes, dos, tres, ocho, un año..., y nadie daba señales de vida. Venciendo mi reticencia a exigir dinero a nadie, llamé para saber a qué obedecía tanto retraso, y la sorpresa no fue pequeña. Me dijo la tesorera que no podían hacer efectivo el pago porque el Ayuntamiento no disponía de fondos. Verídico. ¿Y entonces? Pues nada, que no me podía decir nada más. Insistí en que eso me parecía de película de Buñuel, y a ella le entraba la risa floja, pero de dinero, nada de nada. Dejé pasar otros meses para ver si el Ayuntamiento de Totana se recuperaba de su insolvencia. Y la tesorera siempre estaba ausente cuando decía mi nombre, pero cuando me inventaba otro entonces sí se ponía al teléfono y me decía que seguían en las mismas, las últimas veces ya hasta con malos modos, sugiriendo que no le agradaba tanta molestia e insistencia en el tema. Yo ya daba el dinero por perdido. Un día, con unos amigos, comenté el hecho, y una de ellas se brindó a llamar a la tesorera haciéndose pasar por abogada. Yo le dí el teléfono del Ayuntamiento y el nombre de la tesorera. No sé qué le diría, lo cierto es que a la semana siguiente tenía en mi cuenta los 800 euros, y algunos meses después recibí en mi domicilio 20 ejemplares de una edición cochambrosa de mi cuento editada por el Ayuntamiento de Totana. El año pasado me enteré de lo de la corrupción urbanística en Totana, y me acordé del sucedido. Parece ser que quisieron salir de su insolvencia metiéndose en especulaciones inmobiliarias, y me entró cargo de conciencia. Mira que si por mi culpa comenzaron a delinquir esos señores. Comentarios » Ir a formulario
Desde luego, parecía una película de Buñuel, como tú dices. No sé si reírme o llorar con las cosas que te pasan, Miguel Ángel, pero es que son incomprensibles. Ganas un premio, no te pagan, tienen un morro que se lo pisan y, para colmo, está visto que sino es por la joven que se hizo pasar por abogada, sigues esperando la pasta sentado. No se puede ser bueno en esta vida, te pisotean sin pudor. Qué cara más dura los de ese ayuntamiento, y la de la tesorera más que nadie. ¿Qué habrían hecho con la pasta si no te hubiesen pagado al final? ¿Se lo queda la buena señora o el alcalde? Vamos, parece mentira, aunque sea verdad. Si no lo cuentas tú, te aseguro que habría dudado. No sabía ni por lo más remoto que estos casos pasaran, debo ser demasiado ingenua o tonta, vaya usted a saber. Y tranquilo, esos señores delinquen porque son unos ladrones de tomo y lomo, ni más ni menos. Un abrazo. Fecha: 03/07/2008 01:38.
Por desgracia este caso que cuentas no es nada infrecuente. Los que nos dedicamos por afición a participar en certámenes literarios y hemos tenido la fortuna de ganar algunos de ellos sabemos que los organismos públicos son los que peor pagan, dándose el caso de que a veces se hacen los despistados para ver si el premiado desiste de cobrar lo que le corresponde. Fecha: 03/07/2008 11:56.
Increíble, qué falta de respeto no sólo hacia los autores en general sino hacia los propios actos que organiza el ayuntamiento en cuestión. Yo he ganado un par y ninguna queja, todo lo contrario, pero sí que he oído de todo. Personalmente creo que no todos los relatos que se presentan a certámenes se leen, y que las razones de premiar son, como poco, arbitrarias. Enhorabuena por tu blog, te adjunto el mío por si en algún momento quieres visitarlo. Un saludo: Puri novella. http://martesdeceniza.blogia.com/ Fecha: 31/07/2008 14:12. |
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