El día de autos, de los cien autos chocados quiero decir, llegué a Madrid y, aunque no me dio tiempo a hacer nada, vi a lo lejos a Robin Hood, alias Francisco del Moral Espinosa. Un fenómeno. Lleva en libertad menos de un mes, y ya está haciendo oposiciones para regresar a prisión. Tiene algún tipo de trastorno mental que no es del todo peligroso, pues en todos los atracos que ha cometido jamás ha empleado la violencia ni armas de fuego de verdad.
La última vez que hablé con él le pedí que me dijera qué bancos pensaba robar para sacar mi dinero de ahí, en plan de broma, claro, y me contestó que ya no iba a trabajar los bancos, que ahora se dedicaría a las notarías, que era donde había dinero a lo grande.
Robin ha atracado muchísimos bancos y joyerías, incluso estando de permiso. La última vez que lo hizo fue después de haber cumplido cuatro años de los doce a los que había sido condenado. La leyenda dice que parte del botín lo enviaba a sus amigos presos mediante giros. Y es cierto. Lo que no dice la leyenda es que esa parte era ridícula, casi diría que menor del uno por ciento de sus ganancias. Tampoco dice la leyenda que Robin, sin oficio ni beneficio, vive a cuerpo de rey gracias a los ahorros acumulados. Estando en prisión dio durante una temporada cursillos para llegar a ser un buen profesional del atraco. Yo no lo conocí en esa etapa, pero me cuentan que algunas de sus máximas son las mismas que me ha ido contando a mí a lo largo de los cuatro años que nos hemos tratado. Son perlas sin desperdicio, a saber: «Lo importante no es que te lleves mucho o poco, lo importante es que no te quiten nada cuando te detengan»; «sólo hay dos formas para salir de pobre: que te toque la lotería primitiva o pegar un buen golpe»;«el silencio es el mejor aliado para dar un buen golpe, el ruido es el peor».
Robin pasaba su tiempo en prisión ayudando a los demás internos a hacer recursos y todo tipo de escritos; dejó buenos amigos allí y, de vez en cuando, les manda un giro, supongo que para seguir manteniendo su leyenda. No es tonto, sabe que con la reforma del Código Penal uno pasa más tiempo privado de libertad por robar o por traficar con drogas que por matar. La teoría la sabe muy bien, pero la práctica le ha fallado a veces. Dicen que en uno de sus últimos juicios se presentó en pijama en los juzgados y que se durmió durante la celebración de la vista. Y me lo creo, porque nada le gustaba más que andar por pijama, un elegante pijama, entre los compañeros. Cuando iba a salir de permiso después de varios años a la sombra, no se le ocurrió otra cosa que tintarse el pelo; lo hizo por coquetería, puedo dar fe, pero eso le sirvió a la autoridad competente para cancelarle el permiso argumentando que con el cambio de aspecto pretendía evitar su identificación en posibles atracos. Le falló la teoría.
Conmigo fantasmeaba mucho, que si tenía varios millones de pesetas repartidos en distintos escondites por toda España, que si lo habían intentado captar desde no sé qué organización terrorista extranjera... Pero hubo una cosa en la que no se equivocó: cuando le comenté, siempre en plan de broma, que el Solitario le estaba quitando protagonismo, me dio una lección magistral sobre él. Todavía no lo habían detenido ni se conocía apenas nada sobre su identidad, y él me adelantó que el Solitario era un pobre diablo que cuando lo pillaran -y no tardarían- no tendría nada ahorrado. Sabía que ni era policía ni tenía preparación militar alguna, que todas sus compras las había hecho utilizando internet y que el siguiente golpe que diera lo haría fuera de España, seguramente en Andorra. Y se equivocó por muy poco.
Autor: oscar
animo miguel angel un saludo desde cuenca. a ver si en esos talegos de dios nos volvemos a encontrar algun dia. un saludo.
por si acaso mejora tu volea.
Fecha: 30/01/2008 19:37.
Autor: Miguel Ángel
Ya será difícil, Óscar, que sé que has sentado tus reales en Cuenca y de allí no va a haber quien te menee. Y lo de la volea no es cuestión de mejorarla, es cuestión de tenerla.
Un abrazo muy fuerte.
Fecha: 30/01/2008 21:22.
Autor: Diego (P)
Pero Miguel, ¿y no cuentas nada de sus escarceos amorosos en prision?. Mira que ahi tienes para una novela, una historia de amor por conveniencia, traiciones, engaños, celos.... jaja, y sino acuerdate de como estaba su compañero de celda cuando estaba a punto de salir en libertad el robin..... xD, que despues de no se cuantos años mirando a la meca decia que no queria saber nada del robin xDDD, que a mi me pidio cambiar de celda y todo jaja, seria para poder asumir su marcha....... quien sabe xD.
Fecha: 04/02/2008 13:42.