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NUEVOS COLABORADORES DE LA PÁGINA![]() A partir de ahora Ana Amalia y Antonio van a ilustrar algunos de los artículos (o lo que quiera que sea lo que aparece en esta página) con sus fotografías. Ellos no son fotógrafos, pero tienen su arte, ya lo iréis viendo. Cuando os llame la atención alguna foto de las que van a comenzar a aparecer aquí, aunque no haya ninguna referencia, dad por sentado que es suya. Me las ofrecieron hace tiempo, y la verdad es que merece la pena disfrutarlas. También me ofrecieron hace tiempo colaborar con Acumán del modo que fuese, y como ese tipo de ofrecimientos nunca cae en saco roto, les tomé la palabra. Antonio se ofreció para las cuestiones informáticas de Acumán, e hicimos uso de sus conocimientos con algunas consultas, y cuando acabe sus estudios y tenga algo de tiempo nos va a hacer una página que no la va a pillar un galgo (hay malas lenguas que defienden que se empeña en no terminar la carrera con el único propósito de no tener que cumplir su promesa). Ana hace años que se desprendió de muchos de sus primeros dibujos y yo los coloqué en mercadillos benéficos. Los dos recogen toda suerte de material para la causa, Ana ha vendido la pila de libros. En diciembre nos donaron tropecientos mil libros con la colaboración de familiares y el beneplácito del instituto de Tobarra (¡gracias, Carlos!), años antes material escolar procedente de los fondos familiares de Antonio y, bueno, paro ya, que no es éste el lugar de alabarlos. Lo que yo quería era, fundamentalmente, darles las gracias por haberme hecho caso: desde el 2001 llevo insistiéndoles para que se hagan una foto juntos, sobre todo antes de que oigan al mirlo silbar su nombre, y por fin lo he conseguido. Podría extenderme aquí sobre mil historias relacionadas con ellos, hablar del Usi y sus polsagueras, de la Potaja y su envidiable humor a pesar de todo, de José Luis -conocido por mí primeramente como el Forofete-, de Semanas Santas incompatibles -¡por increíble que parezca!- con tobarreños, del grato recuerdo de la boda de Carlos, el cuñadísimo, con la guapísima novia, de cómo coincidí con él en unas extrañas oposiciones a las que llegué de rebote..., en fin. Pero me limito a reseñar que la primera vez que vi a Antonio, un sábado por la mañana de hace muchos años, pretendiendo aprender a tocar la guitarra, supe enseguida que lo que él pretendía, en realidad, era que llegara el día en que esta foto fuese posible. Comentarios » Ir a formulario |
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