¡FELIZ CUMPLEAÑOS, MINE!

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Para la sonrisa de la ardilla, con o sin silbato.

Hace poco he repasado algunas de las cartas que me enviaste durante cinco años (¿más de cien?) y he recordado lo interesadas que estuvieron algunas personas en analizarlas a mis espaldas buscando cualquier pretexto para sacarme los colores. Me los sacaron, pero por vergüenza ajena cuando los pillé intentando recomponerlas en mis cajones. Y quizá por aquella situación hoy te escribo en abierto. En abierto y en canal, para que ya nadie pierda el sueño cavilando qué podemos decirnos dos personas de mundos tan distintos en apariencia.

La última vez que te vi yo era cura y tú feliz, creo recordar; ya ha llovido y, sin embargo, he seguido teniéndote presente a lo largo de estos años como si hubiese sido anteayer el día que me plantaste un par de besos vestida de novia con la canción de Silvio Rodríguez todavía resonando no muy lejos. Sólo el amor engendra la maravilla, sólo el amor convierte en milagro el barro. A Silvio se le olvidó decir que a veces el amor falsea la realidad con extremada crudeza; supongo que te habrá tocado completar la letra de la canción sin ayudas externas. A Silvio también se le olvidó glosar que la Revolución no ha conseguido ni por asomo evitar que miles de niños sigan durmiendo en las calles de Cuba cenados con las sobras de la comida, sin haber comido ese día, ni que las torturas a presos políticos sigan siendo el pan duro de cada día en Santa Clara, por ejemplo, ni que el estado policial dé como resultado el mayor índice de desequilibrados mentales del planeta (esto no lo dicen las estadísiticas, lo he comprobado yo), ni que miles de médicos, ingenieros, arquitectos... hayan conseguido un título universitario sin haber dispuesto de un libro en toda la carrera. Pero me he ido del tema. Contigo siempre me fue fácil irme del tema.

Esta carta es para felicitarte con días de retraso por tu cumpleaños y para agradecerte con años de retraso la alegría que me proporcionaba ver en el casillero 1A al volver de la Universidad tus cartas tonificantes. Cuando las abría la habitación se me llenaba de olor a resina de pino, a barbecho, a huellas de osos inexistentes, a Jarcha, a claros de luna... Me hicieron mucho más grato mi destierro salmantino. Solían acabar con los signos de aquella maravilla: "Elevad los corazones, como si fueran banderas de caliente sangre roja..." Yo te dibujaba o recortaba ardillas con siluetas de madrigales de altas torres mientras veía desde mi habitación al clan gitano del Churruca aprovisionar de droga a media Salamanca. A veces me acompañaba en esas horas Martin, un sacerdote nigeriano de la tribu de los igbo que se volvió a su país sabiendo menos español del que sabía a su llegada y mucha menos Teología de la que trajo en su petate raquítico. Creo que ha muerto, perdí el contacto con él hace cinco años y me he enterado por terceros de que lo mataron para robarle allá en su país, al que tanto añoraba, pese a no disponer de agua caliente ni muchas veces de comida. Él no entendía lo de la inmigración; fue el primer africano que conocí que criticaba la permisividad de los gobiernos europeos respecto a este tema. Me decía que normalmente quienes venían a España huyendo de la miseria no eran ni de lejos quienes más lo necesitaban, que con las cantidades que costaba conseguir una plaza para España aun en las peores condiciones se podía iniciar un negocio decente en Nigeria. El pobre Martin hablaba sin imaginar a qué extremos llegaría el éxodo de paisanos suyos hacia el Primer Mundo.

Martin estaba dentro del grupo de mis mejores amigos, compuesto por menos personas que dedos tienen las dos manos. Somos un grupo muy raro, lo confieso. En ocasiones pasan años y años sin que nos veamos, sin que hablemos siquiera, no obstante, sabemos que podemos contar con el resto en cualquier momento. No nos interesan cotilleos, sino lo esencial, por eso no nos cuesta ponernos al día aún después de años de barbecho. Hemos compartido épocas muy malas y otras bastante buenas, pero no nos escribirmos por Navidad, ni nos felicitamos los cumpleaños, ni vamos a las bodas o no bodas de los otros si no se tercia. Ya te he dicho que somos muy raros y que no nos entienden ni los más cercanos a nosotros. Hace un par de semanas hablé con uno de ellos, no escuchaba su voz desde el año noventa y ocho. Estuvimos hablando hasta que se agotó la batería del móvil, casi una hora. No sé si se ha casado, si cambió de trabajo, si tiene hijos, pero sí que es feliz. De mí probablemente dijera lo mismo. Hemos conseguido superar la etapa en la que hacíamos público casi todo para poder tener un poco de privacidad.

Como te tengo por buena amiga, cuando volvamos a vernos o a hablar, sólo me interesará lo esencial, dejaremos los detalles para los mediocres.

Un besazo, Mine.

 

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01/09/2006 01:33. Autor: miguelangelcarcelen. Enlace permanente. Tema: Gente.

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gravatar.comAutor: El de siempre

Ay que tener poca vergüenza para encima escribir esto. Aquellos que guardamos memoria histórica de tus malandanzas curales sabemos quién es Mine y cuándo estuvo revestida de novia y cómo te metiste por medio para joderla una vez más. Y ahora que venga el Gatopardo para recordarme cuándo se es o no se es sacramento. Más te vale borrar este post de Mine, cínico.

Fecha: 01/09/2006 22:01.


gravatar.comAutor: Antonio

Que me lo expliquen

Fecha: 02/09/2006 13:35.


gravatar.comAutor: Gatopardo a El de siempre

Querido, tiene usted el don de meterte en jardines procelosos: ¿lo que afirmas es porque estaba usted allí, como mirón, cuando la jodió? Es que de no ser así, resulta bastante aventurado afirmarlo, y, sobre todo, resulta muy esclarecedor del tipo de mente calenturienta que le impide comprender que la amistad entre un hombre y una mujer puede incluir -o no- la sexualidad, querido, y es una hermosura siempre. Repito: con o sin sexo.
Pero antes de afirmar que lo hubo, cerciorese, no vaya a ser que lo imaginase y lo dé por cierto, porque la represión y la falta de éxito y de atractivo, juega malas pasadas en la salud mental y biliar, y se acaba por ver todo sucio.
Saludos cordiales.

Fecha: 03/09/2006 03:44.


gravatar.comAutor: El de siempre a Gatopardo

No hay nada como poner el trapo.

Fecha: 03/09/2006 21:02.


gravatar.comAutor: Miguel Ángel

Esto es lo malo de comprometerse a no borrar ningún comentario, por indeseables que sean. Aún con todo, como no sea más claro El de siempre, nos vamos a quedar a dos velas muchos.

Fecha: 05/09/2006 00:57.


gravatar.comAutor: Gatopardo

Miguel Ángel: no te hagas el inocente, que El de siempre sospecha tu verdadera identidad: eres Nacho Vidal, confiésalo.

Fecha: 05/09/2006 14:33.


gravatar.comAutor: El de siempre

Quién te ha dado vela en este entierro, desgraciado?

Fecha: 06/09/2006 00:23.


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